¿Una Iglesia o muchas iglesias?

La unidad es la perfección del amor; por eso, Jesucristo ha querido que su Iglesia fuese una (Juan 17:21; 1 Corintios 12:13) para hacer de ella el sacramento del Amor de Dios a los hombres. Si en el curso de los siglos, la Iglesia ha sido lacerada muchas veces por divisiones que han llevado a muchos de sus hijos a separarse de ella, el Señor le ha dado el singular privilegio de su unidad interior. La Revelación de Jesucristo ha sido dada y entregada, a manera de depósito, a la única Iglesia fundada por Él hace más de 2000 años.

Es necesario destacar que, según la World Christian Encyclopedia (Oxford Univ. 2ª edición, 2001), se estima que existen unas 45.000 “denominaciones cristianas” en todo el mundo. Todas ellas afirman fundamentarse en la Biblia y conocer la verdad; sin embargo, defienden doctrinas diferentes entre sí e incluso contradictorias. Cristo fundó una sola Iglesia, la única Iglesia:

“Y yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.” (Mateo 16:18)

El criterio bíblico adecuado del que debemos partir es que el depósito sagrado de la Palabra de Dios, la Revelación plena, no se encuentra únicamente en la Biblia. La sola Escritura no es el fundamento de la verdad, sino que es la Iglesia de Dios la auténtica “columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3:15). A la Iglesia, que es la plenitud de Cristo por designio de Dios (Efesios 1:22-23), le ha sido encomendada la tarea de custodiar y presentar la verdad, ya que es por medio de ella que podemos conocer la sabiduría divina (Efesios 3:10).

La unidad de fe y doctrina, además de la historia bimilenaria de la Iglesia, nos dan los criterios objetivos para identificar donde se encuentra el fundamento de la verdad. La Iglesia de Jesucristo nunca ha dejado de ser visible y estar presente a lo largo de la historia de veinte siglos (Mateo 28:20), y el que la inició afirmó: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). A pesar de las luces y sombras, que siempre ha habido y siempre habrá (Romanos 3:23; 1 Juan 1:8-10), la Iglesia prevalece en pie después de más de 2000 años porque es su obra y no de los hombres.

“Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.” (Juan 10:16)

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