Visión y Misión

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Declaración de Visión y Misión

Estas líneas pretenden ser una declaración del propósito, misión y valores que nos mueven como creyentes que desean hacer una diferencia en el mundo y en la Iglesia.

“Qué hermosos son los pies de los que anuncian la Buena Noticia.” (Romanos 10:15)

Por esta razón nos ponemos en camino, ya que solo una Iglesia en movimiento tiene vida y puede llevar vida a los demás. Es necesario salir a los caminos para encontrar a las ovejas perdidas de esta generación y ofrecerles la esperanza que Jesús ha traído a este mundo. Jesús mismo se compadecía al ver a las muchedumbres, “porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36); precisamente, esa compasión fue el impulso que puso en movimiento a sus discípulos para llegar a todos los rincones de la tierra.

Este apostolado encuentra su inspiración y motivación en el libro de los Hechos de los Apóstoles, ya que resulta apasionante volver a las fuentes para descubrir nuestra razón de ser (identidad) y nuestro propósito por el que vivir (misión). El libro de los Hechos de los Apóstoles nos contagia una fe al rojo vivo y hoy se convierte en más actual que nunca, al resumir su contenido y su mensaje en tres puntos fundamentales:

  1. Espíritu Santo; se trata de ese “motor” que puso en marcha a los discípulos el día de Pentecostés, el amor de Dios derramado en los corazones que nos envía al mundo para anunciar y compartir.
  2. Comunidad; la Iglesia es la gran obra del Espíritu Santo que hace posible a los cristianos formar una sola familia para llevar el Evangelio, dando acogida y acompañando a los nuevos creyentes.
  3. Evangelización; dar gratis a los demás lo que nosotros hemos recibido gratis se convierte en nuestra misión y en la razón de ser de la Iglesia, como una comunidad de discípulos misioneros.

Como cristianos del tercer milenio necesitamos vivir con pasión y actuar con visión. Tener visión significa tener un propósito claro, unas prioridades y una planificación que nos ayude a enfocarnos correctamente. La visión nos sirve para saber a dónde nos dirigimos y es la que hace posible la misión; cuando nos falta visión, somos como un vehículo parado y en punto muerto que no va a ninguna parte.

Estar enfocados hace que nuestra brújula nos mantenga en la dirección adecuada y siempre en camino. Hemos optado por dejar el conformismo a un lado y abandonar la predisposición mental de subsistir amoldándonos a la mediocridad. Cuando el Señor desea usarnos para su propósito nos dice: “Sal de tu tierra y de tu parentela y vete a la tierra que te mostraré” (Hechos 7:3). Así nos moviliza y nos pone en camino por medio de su Espíritu Santo.

 

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Los 7 artículos fundamentales de nuestra Visión y Misión:

  • La exhortación apostólica del papa Francisco, Evangelii gaudium, es el texto clave que inspira nuestra vocación y configura lo que somos y lo que hacemos.
  • Entendemos que nadie puede dar lo que no tiene; por eso, antes de ser evangelizadores necesitamos haber sido evangelizados. Jesucristo ha cambiado y transformado nuestras vidas, y esto nos impulsa a darlo a conocer a los demás con gran celo y ardor.
  • El fuego del Espíritu Santo nos renueva cada día como discípulos misioneros, creciendo así en nuestra amistad íntima con el Señor por medio de una vida de oración y de comunión con Dios y con los hermanos. La Biblia y la enseñanza de la Iglesia nos proveen alimento para el camino.
  • Nuestro deseo es proclamar el Evangelio al mundo entero, comenzando por los bautizados que se han alejado de la vida de la Iglesia, que se han enfriado en su fe o que no conocen al Señor. La evangelización expresa que somos pescadores de hombres porque tenemos “hambre de almas”.
  • Queremos ser instrumentos de renovación en la Iglesia desde una espiritualidad de comunión con nuestros pastores y con todas las realidades eclesiales, para provocar el cambio de una pastoral de mantenimiento a una pastoral misionera. Vidas cambiadas, parroquias transformadas, Iglesia renovada.
  • Buscamos invertir esfuerzos y recursos para que las personas que reciben el primer anuncio, el kerygma, encuentren una comunidad relevante donde sean acogidas y acompañadas en su proceso de discipulado. Una vida de comunidad al estilo de los Hechos de los Apóstoles.
  • Consideramos que la formación de líderes es imprescindible para el crecimiento y la buena salud del Cuerpo de Cristo, de manera que nadie sea irreemplazable pero todos necesarios para hacer y formar discípulos misioneros que a su vez formarán a otros.

 

Puedes descargar nuestro folleto de presentación en formato pdf (haz clic en la imagen).