Oración

Oración

La oración es siempre un don de Dios que sale al encuentro de cada hombre y mujer; se trata de una relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con Jesucristo y con el Espíritu Santo, que habita en sus corazones.

“Si conocieras el don de Dios.” (Juan 4:10)

La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber.

Olvide el hombre a su Creador o se esconda lejos de su faz, corra detrás de sus ídolos o le acuse de haberlo abandonado, el Dios vivo y verdadero llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración. Esta iniciativa de amor del Dios fiel es siempre lo primero en la oración y la actitud del hombre es siempre una respuesta. A medida que Dios se revela, y revela al hombre a sí mismo, la oración aparece como un llamamiento recíproco a la comunión.

La oración personal y la oración comunitaria representan la doble dimensión de una vida de oración plena y auténtica que nos ayuda a crecer como cristianos maduros, llamados a dar fruto abundante y duradero (Juan 15:5.16).