Formación

Formación

La formación humana y cristiana por medio de cursos y enseñanzas diversas, es parte fundamental en la vida de todo creyente y de cada testigo de nuestro tiempo. Entendemos que la vida espiritual debe ser complementada con una formación sistemática enfocada a la evangelización; es decir, a producir los frutos propios de nuestra misión (Juan 15:16).

En primer lugar, formar testigos, evangelizando a los bautizados y alejados con el primer anuncio para llevarles al encuentro personal y real con Cristo; después, formar evangelizadores, de manera que puedan entender, explicar y compartir su fe con los demás; por último, formar líderes y formadores, según las indicaciones del apóstol Pablo a Timoteo:

“Lo que has oído de mí, a través de muchos testigos, esto mismo confíalo a hombres fieles, capaces, a su vez, de enseñar a otros.” (2 Timoteo 2:2)

El papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii gaudium, nos invita a “una nueva etapa evangelizadora” (1), que debe estar “fundada sobre la Palabra de Dios escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada” (174). “La evangelización requiere la familiaridad con la Palabra de Dios y esto exige […] proponer un estudio serio y perseverante de la Biblia, así como promover su lectura orante personal y comunitaria” (175).

El estudio y conocimiento bíblico-doctrinal, unido a la oración y a la puesta en práctica de una evangelización integral y efectiva, son los elementos fundamentales que forman parte de nuestra misión y de nuestro propósito como testigos de Jesús.