Evangelización

Evangelización

La evangelización responde al gran mandamiento o gran comisión que el mismo Jesús encomendó a su Iglesia y que podemos encontrar en los cuatro Evangelios (Mateo 28:16-20; Marcos 16:15; Lucas 24:47; Juan 17:18; 20:21).

La evangelización es un anuncio, el primer anuncio, y consiste en la proclamación de la Buena Nueva, el kerygma; es decir, Jesucristo muerto, resucitado y glorificado como Salvador, Señor y Mesías. No existe evangelización verdadera mientras no se anuncie esto (Evangelii nuntiandi 22).

Es cierto que la evangelización no se realiza solo con palabras sino también con obras, pero no puede darse solo con obras. “El anuncio […] es la tarea primordial de la Iglesia” (Evangelii gaudium 15). Este anuncio kerygmático o primer anuncio es la puerta normal de entrada a la experiencia cristiana y es también el fundamento permanente de la fe cristiana vivida en clave de encuentro con Jesucristo resucitado. “Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio” (Evangelii gaudium 165).

Nueva Evangelización

“Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.” (Ezequiel 36:26)

No se trata de un corazón renovado o un espíritu renovado, sino nuevo. Necesitamos hoy este corazón nuevo y este espíritu nuevo para afrontar adecuadamente una evangelización que también debe ser nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión.

Por eso hacemos nuestra la llamada a una Nueva Evangelización, expresando nuestro compromiso cristiano en una firme decisión de consagrarnos a esta apasionante y urgente tarea.