¿Cuál es nuestro propósito?

Dar lo mejor que tenemos es nuestra razón de ser; por eso, nuestra misión está determinada por nuestra identidad, por lo que realmente somos: testigos de Jesús. Esto significa que ya no podemos callar lo que hemos visto y oído (Hechos 4:20), por eso buscamos dar testimonio y nos apoyamos unos a otros para anunciar y compartir el mensaje del Reino de Dios con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

En la Biblia descubrimos con gran alegría cuál es el propósito de nuestra vida y la razón de nuestra existencia en este mundo. Por eso, predicamos la Palabra de Dios y buscamos siempre compartir el mensaje del amor y la Buena Noticia de Jesucristo.

Un testigo de Jesús siempre tiene un sentido claro de misión y por este motivo, nuestra labor se desarrolla principalmente de tres formas:

  1. Evangelización
  2. Formación
  3. Oración

Se trata de integrar en nuestra misión, que es la misión de la Iglesia, las diferentes etapas que son necesarias en cada momento de nuestro caminar como cristianos: etapa misionera, etapa catequética o formativa y etapa pastoral. Nuestra vocación consiste, por tanto, en trabajar por ser y vivir como “la comunidad de discípulos misioneros” (Evangelii gaudium 24).

Una comunidad de discípulos en misión compuesta por hombres y mujeres que, ante todo y sobre todo, son testigos de quien asegura que “hay mayor alegría en dar que en recibir” (Hechos 20:35).

.