¿Religión o fe? (12/2016)

Normalmente, la opinión generalizada, suele presentarnos la religión como una serie de prácticas externas; como el resultado del esfuerzo del ser humano por intentar establecer contacto con una fuerza superior. Y, por fe entendemos: seguridad, creer, confiar en algo, en una persona.

En la Biblia nos encontramos con una definición muy hermosa acerca de la fe:

“La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve.” (Hebreros 11:1)

Cuando hablamos de la fe en Dios, decimos que es un don, un regalo, es por lo tanto iniciativa de Dios.

Hoy tengo una buena noticia que daros: no tenemos un Dios al que haya que buscar, sino un Dios a quien necesitas dejar que te encuentre. Dios no es un “buscado”, sino un “buscador”. ¿No deja las 99 para ir a por la oveja perdida? ¿Sabéis hasta cuándo la busca? San Lucas nos dice que hasta que la encuentra. Dios sale al encuentro de Abraham, se le aparece a Moisés, salió al encuentro de Saulo, etc. Y nosotros, ¿cómo diríamos “Dios buscando al hombre”, buscándonos a ti y a mí? Jesucristo.

Él vino a nuestro barro y se metió en nuestra miseria. Dios que ha querido darse a conocer al ser humano, para revelarnos quién es Él, quiénes somos nosotros y el camino de nuestra salvación.

No se trata de religión, de mi esfuerzo, sino de SALVACIÓN, la que Él nos ofrece, para personas a veces rotas, imperfectas, como tú y como yo. Para personas normales, con virtudes y con defectos. Dios nos conoce tal cual somos, sin las apariencias de cuando intentamos mostrar un tipo de perfección que no existe. ¡¡Es maravilloso!!

Todos somos llamados por Dios, pero no todos acogemos y respondemos a su invitación; ahí entra en juego nuestra libertad para optar y decidir. En Mateo (22:14) leemos: “Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos”. Y, como toda invitación, espera una respuesta, esto no depende de Dios, sino de ti y de mí; Él respeta siempre nuestra libertad.

Dios se abajó y se acercó tanto a nosotros que se hizo hombre; uno como nosotros, igual en todo excepto en el pecado. Este es el gran misterio de amor, la Encarnación de Dios, el Dios único que ha tomado nuestra condición.

“Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

El hecho de que Jesús sea el único camino a Dios no quiere decir que eliminamos a todas las demás religiones como equivocadas o malas. La afirmación de Jesús no quiere decir que algunas partes de la verdad no se puedan encontrar en otras religiones, pero serían verdades incompletas, porque solo en Jesucristo podemos encontrar esa verdad infalible y plena. Así, podemos decir que ni todas las religiones son igualmente verdaderas, ni todas las religiones llevan a Dios.

Las religiones son la manifestación, la expresión del ser humano por llegar a Dios, mientras que el cristianismo es la manifestación del deseo de Dios por alcanzar el corazón del ser humano por medio de Jesucristo.

(Reunión: 15 de diciembre de 2016)