7. ¿Qué es el Reino de Dios?

¿HAY BUENAS NOTICIAS PARA NOSOTROS?

Las primeras palabras de Jesús que leemos en el Evangelio de Marcos son: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios” (Marcos 1:15). El tema del Reino de Dios es central en el ministerio de Jesús y es por eso que aparece más de ochenta veces en los Evangelios. La palabra “reino” se refiere a la acción de gobernar y en la enseñanza de Jesús, el Reino de Dios tiene una dimensión presente y también futura.

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En primer lugar, el Reino es para el ahora y el aquí (Lucas 17:20-21 y Mateo 13:44-46); es Jesús quien invita a todos los hombres a entrar en el Reino de Dios. Él mismo acompaña su palabra con signos y milagros para atestiguar que este Reino está presente en Él. Quiso mostrarnos esta realidad presente del Reino a través de todo lo que hizo durante su ministerio, como el perdón de los pecados, la supresión del mal y la sanación de los enfermos (Lucas 11:20 y Mateo 11:2-5).

Jesús predicó la Buena Nueva del Reino y sanó a los enfermos, luego envió a los suyos a que hicieran lo mismo (Mateo 10:7-8 y Marcos 16:15-20). La Biblia no sugiere en ningún lugar que los signos del Reino estén limitados a un período determinado de la historia; por el contrario, las señales que acompañan al Reino inaugurado por Jesús, continúan hoy en día a través del Espíritu Santo (Juan 14:12-17).

Mensaje de esperanza72

Por otro lado, el Reino de Dios posee también una dimensión futura y la Iglesia invoca la venida final del Reino, que tendrá lugar al final del mundo mediante el retorno de Cristo en la gloria (Mateo 24:30). La segunda venida de Cristo, que será evidente para todos (Apocalipsis 1:7), supondrá la consumación definitiva del Reino de Dios; y la historia, tal y como la conocemos, terminará. Habrá una resurrección universal y un día de juicio (Mateo 25:31-32); para algunos, los que rechazan a Cristo, será un día de desolación (2 Tesalonicenses 1:8-9) y, para otros, será el día en que recibirán como herencia el Reino de Dios en plenitud (Mateo 25:34).

Vivimos en un tiempo que está situado entre la primera venida de Jesús, que sucedió en la debilidad, y la segunda y definitiva venida que sucederá con gran poder y gloria (Mateo 24:30). El Reino de Dios es, al mismo tiempo, un ya pero todavía no, que se hace presente y se vive en la Iglesia. Allí donde se reconoce a Jesús como Rey y se acepta que Él sea quien reine y gobierne, está presente el Reino de Dios y su Iglesia. Ella es continuadora de su misión de anunciar y extender este Reino a toda la humanidad, por medio de una campaña de evangelización mundial que alcance a toda la tierra (Mateo 24:14).

Los valores del Reino de Dios nos permiten vivir una vida más plena y abundante, aquella para la que fuimos creados, ya que suponen un renacer y una vida nueva en el Espíritu (Juan 3:3-5). Además, nos preparan para la llegada del Reino en plenitud que anhelamos (Apocalipsis 22:17).