6. Acerca de la Iglesia, ¿qué decir?

¿HAY BUENAS NOTICIAS PARA NOSOTROS?

La Iglesia no es un edificio ni un lugar donde se reúnen los cristianos, sino la asamblea de todos aquellos que, por la fe y el bautismo, han sido hechos hijos de Dios, miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo. En la Biblia encontramos muchas imágenes de la Iglesia; sin embargo, la que mejor define y expresa su identidad dice así: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo” (1 Corintios 12:27). Además de esta, cabe destacar también: pueblo de Dios (1 Pedro 2:9) y templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16).

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Según la World Christian Encyclopedia (Oxford Univ. 2ª edición, 2001), se estima que existen unas 45.000 denominaciones “cristianas” diferentes. ¿Cómo podemos saber cuál es la Iglesia de Jesucristo? ¿Cuáles son los atributos que indican los rasgos esenciales de su identidad?

– Es UNA debido a su origen en un solo Dios y en un solo Señor Jesucristo (Mateo 16:18 y 1 Corintios 12:13).

– Es SANTA porque su autor es santo, a pesar de las imperfecciones propias de sus miembros (1 Juan 1:8-10 y 1 Corintios 6:1; 16:1).

– Es CATÓLICA o universal porque en ella se manifiesta la plenitud de Cristo (Efesios 1:22-23) y es enviada en misión a todos los pueblos de la tierra (Mateo 28:19).

– Es APOSTÓLICA por su origen, ya que fue edificada sobre la base y el fundamento de los apóstoles (Efesios 2:20); por su enseñanza, que es la misma de los apóstoles (2 Timoteo 1:13-14); y por su estructura apostólica, que hoy se da en los sucesores, los obispos, en comunión con Pedro (Lucas 22:31-32 y Juan 21:15-17).

El depósito sagrado de la Palabra de Dios, la Revelación plena, no se encuentra únicamente en la Biblia. La razón es muy sencilla: la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y los mismos Evangelios se fueron escribiendo a base de recoger las tradiciones orales de los apóstoles (2 Tesalonicenses 2:15 y 2 Timoteo 1:13-14; 2:2). La sola Escritura no es el fundamento de la verdad, sino la Iglesia de Dios (1 Timoteo 3:15). A esta Iglesia, que es la plenitud de Cristo por designio de Dios (Efesios 1:22-23), le ha sido encomendada esta tarea de custodiar y presentar la verdad, ya que es por medio de la Iglesia que podemos conocer y profundizar en la sabiduría de Dios (Efesios 3:10).

La unidad es la perfección del amor; por eso, Jesucristo ha querido que su Iglesia fuese una para hacer de ella el signo del amor de Dios a los hombres. La Iglesia de Jesucristo nunca ha dejado de ser visible y estar presente a lo largo de la historia de veinte siglos (Mateo 28:20). El que la inició afirmó que nada la podría derrotar (Mateo 16:18) porque es su obra y no de los hombres. La historia nos ayuda a entender cuál es esta Iglesia que prevalece en pie después de 2000 años, porque tiene su principio y fundamento en Jesucristo y no en los hombres.