11. Aprovechar al máximo nuestra vida

¿HAY BUENAS NOTICIAS PARA NOSOTROS?

El Salmo 90 es el único que se atribuye a Moisés y en uno de sus versículos leemos: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato” (Salmo 90:12). Nos está indicando que la persona sabia es consciente de la brevedad de la vida y tiene esto en cuenta para vivir al máximo, con propósito y haciendo que valga la pena. También nos invita a ir aprendiendo a administrar mejor nuestro tiempo y aquello que nos ha sido entregado, de manera que podamos aprovechar nuestro paso por esta tierra. No podemos agregar años a nuestra vida, pero sí podemos añadir vida a nuestros años.

.

Aunque hayamos cometido errores en el pasado, con la ayuda de Dios es posible sacarle partido al presente y al futuro. El apóstol Pablo nos dice que debemos romper con el pasado y ser diferentes, necesitamos empezar de nuevo, tener un amor sincero, cultivar relaciones sanas y armoniosas, y mostrar siempre entusiasmo por Dios (Romanos 12:1-2.9-21). Todo esto requiere un movimiento de la voluntad por nuestra parte, para ofrecer a Dios nuestro tiempo, nuestras aspiraciones y nuestros recursos. Sabemos que Dios nos ama y siempre desea lo mejor para nosotros, por eso nos pide que le confiemos nuestra vida y caminemos en su voluntad.

¿Cómo ayudar a los demás?

Cuando descubrimos lo que Dios ha hecho por nosotros, nada nos parece demasiado difícil. La Biblia nos invita a dar gratis a los demás, lo que nosotros hemos recibido gratis (Mateo 10:8). A todos nos gusta dar buenas noticias y, por eso, es natural el deseo de contar a otras personas lo que nosotros hemos descubierto. Si los primeros cristianos no hubieran hablado a otros acerca de Jesús, ninguno de nosotros le podría conocer hoy. El mismo Jesús es quien nos pide hoy que compartamos el Evangelio con todo el mundo (Marcos 16:15). Se lo decimos a los demás por el amor que les tenemos, ya que se trata de la mejor de las noticias que no podemos guardar solo para nosotros. Se trata de algo demasiado importante y grande que nos impulsa con un deseo urgente de comunicarlo a todos, empezando por nuestros familiares y amigos.

Jesús nos pide ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16) para que lleguemos a todos los rincones con nuestra presencia y nuestro testimonio de vida. Pero no solo se refiere a un estilo de vida, sino también a nuestras palabras (1 Pedro 3:15), buscando oportunidades para dar a conocer la Buena Noticia de Jesucristo. Podemos contar a los demás nuestra propia historia, como lo hizo el apóstol Pablo en varias ocasiones (Hechos 22:1-21; 26:1-29), podemos invitar a la gente a escuchar el Evangelio (Juan 1:39.46), y podemos explicar nosotros mismos estas cosas a los demás, con la ayuda de este folleto y de todo lo que puedes encontrar en nuestra página web (tjes.info).

Seguir progresando

Antes de hablar a las personas de Dios, debemos hablar a Dios de las personas. Jesús también dedicaba tiempo a la oración mientras predicaba el Evangelio (Marcos 1:35-39). La oración es fundamental a la hora de contar a los demás la Buena Noticia (Efesios 6:18-19 y Santiago 5:16). Cuando amamos a la gente, en nosotros brota el deseo de orar por ellos para que alcancen la salvación (Romanos 10:1). La oración por los demás es necesaria para que se abran los ojos espirituales al resplandor del Evangelio (2 Corintios 4:4), pero también por nosotros mismos para poder hablar a la gente de Jesús a tiempo y a destiempo, y a pesar de las dificultades (2 Timoteo 4:1-5).