Testigos de Jehová

La Sociedad de la Watchtower

El libro El conocimiento que lleva a vida eterna, publicado por los Testigos de Jehová en 1995, titula el capítulo 17 de la siguiente manera: HALLE SEGURIDAD DENTRO DEL PUEBLO DE DIOS. Estamos de acuerdo con este título; sin embargo, primero debemos tener la seguridad de estar en el Pueblo de Dios verdadero, en la organización de Dios.

La Biblia nos aconseja hacer algo al respecto: “Asegúrense de todas las cosas”; o como dicen otras versiones: “Examinadlo todo y quedaos con lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21).

“Examinaos para comprobar si estáis en la verdadera fe. Poneos a prueba a vosotros mismos.” (2 Corintios 13:5)

Necesitamos asegurarnos y examinar este asunto tan importante ya que hoy en día existen muchas iglesias y organizaciones que se denominan “cristianas” y que afirman basarse en la Biblia, aunque defienden doctrinas diferentes entre sí e incluso contradictorias. Según la World Christian Encyclopedia (Oxford Univ. 2ª edición, 2001), se estima que existen unas 45.000 “denominaciones cristianas” en el mundo y todas ellas reivindican ser la auténtica organización de Dios. Puede estar sucediendo así “porque no aceptaron el amor de la verdad […] por eso, Dios les envía un poder seductor para que lleguen a creer la mentira” (2 Tesalonicenses 2:10-11).

Antes de examinar las enseñanzas de la Watchtower y hacer un estudio bíblico, debemos estudiar la evidencia histórica y bíblica para tener pruebas de que realmente se trata de la organización de Dios. Este es el error más generalizado que todos podemos cometer: aceptar las creencias de una organización porque aparentemente se encuentran en la Biblia, sin antes asegurarse de que se trata del verdadero Pueblo de Dios.

No podemos olvidar que a lo largo de la historia se han justificado con la Biblia todo tipo de enseñanzas que no forman parte de la verdad revelada por Dios. Por eso, cuando ya tenemos la seguridad de encontrarnos en la organización que cuenta con el respaldo de Dios, podemos aceptar sus enseñanzas sin miedo porque se corresponderán con la verdad revelada por Dios mismo.

Principio bíblico

El principio bíblico que debemos tener en cuenta para no caer en el error es que la sola Escritura no es el fundamento de la verdad, sino que es la Iglesia de Dios la auténtica “columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3:15). A la Iglesia, que es la plenitud de Cristo por designio de Dios (Efesios 1:22-23), le ha sido encomendada la tarea de custodiar y presentar la verdad, ya que es por medio de ella que podemos conocer la sabiduría divina:

“Mediante la Iglesia, los principados y potestades celestes conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios.” (Efesios 3:10)

Esto es muy razonable y sencillo de entender, ya que debemos tener en cuenta que los primeros cristianos no tenían en sus manos la Biblia completa tal y como la tenemos hoy. Fue a finales del siglo IV cuando la Iglesia tomó las primeras decisiones en relación con los libros de la Biblia, la Palabra de Dios escrita, fruto de la predicación de la Iglesia misma. La primera comunidad cristiana empezó a poner por escrito su predicación sobre la vida y doctrina de Jesús; entonces sólo a ella pertenece la justa interpretación de lo que escribió.

No obstante, la Palabra de Dios comenzó a transmitirse de manera oral con la predicación de los apóstoles. Se trata de la tradición de la Iglesia que forma parte de la verdad revelada por Dios (2 Tesalonicenses 2:15; 3:6; 1 Corintios 11:2; 2 Timoteo 2:2), diferente de las tradiciones humanas condenadas por Cristo (Marcos 7:2-13; Mateo 15:1-9; Colosenses 2:8). Solamente una parte de la Palabra de Dios, proclamada oralmente, fue puesta por escrito por los mismos apóstoles y evangelistas de su generación. Estos escritos, inspirados por el Espíritu Santo, dan origen al Nuevo Testamento que es la parte más importante de toda la Biblia. Está claro que al escribir el Nuevo Testamento, no se puso por escrito “todo” el Evangelio de Jesús:

“Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.” (Juan 21:25)

Como hemos podido comprobar, la evidencia histórica y bíblica nos muestran claramente y sin ningún tipo de duda que la Palabra de Dios, toda la verdad revelada por Dios, no se encuentra únicamente en la Biblia aunque la Escritura sea una parte muy importante de dicha verdad. El cristianismo no es una “religión del libro” ya que su fundamento es Jesucristo, la Palabra de Dios que “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1:14).

La Iglesia de Jesucristo, con una historia bimilenaria, nunca ha dejado de ser visible (Mateo 5:14-15) y de estar presente a lo largo de la historia de veinte siglos (Mateo 28:20), y el que la inició afirmó: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). A pesar de las luces y sombras (1 Juan 1:8-10; Mateo 13:24-30; Romanos 3:23), la Iglesia prevalece en pie después de más de 2000 años porque es obra de Dios y no de los hombres.