Masonería

Masonería

Podríamos definir la masonería como una gran sociedad esotérica y secreta de corte iniciático. Propiamente hay que fechar el origen de la masonería en el siglo XVIII (aunque había tenido precedentes en la Royal Society, fundada en 1662), y se caracteriza por estar dotada de un contenido ocultista indiscutible. No deja de ser inquietante el hecho de que algunos de los más preclaros ideólogos masones no sólo hayan sido ocultistas, sino abiertamente satanistas como es el caso de Albert Pike, autor de Morals and Dogmas, uno de los textos clásicos actuales de la masonería.

La Masonería se propone como la nueva religión universal mientras que las iglesias cristianas son relegadas a la categoría de meras “sectas”. La verdadera filosofía masónica es el “humanismo secular”, una ideología meramente humana proponente del racionalismo y el naturalismo. Según ella, la “naturaleza” está guiada por la razón que lleva por sí sola a toda la verdad y, consecuentemente, a una utopía de “libertad, igualdad y fraternidad”. Este debía ser el novus ordo seculorum (nuevo orden secular). La filosofía masónica es precursora de la Revolución Francesa e influye mas tarde en la filosofía comunista.

La masonería hoy sigue siendo desconocida para el gran público, a pesar de tratarse de un fenómeno de especial importancia en la historia universal; precisamente, este silencio consciente la ha convertido en la sociedad secreta más influyente. Su extraordinario peso en las revoluciones del siglo XIX y en las grandes crisis del siglo XX, además de su aporte espiritual y su conexión ocultista convierten a la masonería en un fenómeno tan inquietante como interesante, objeto de una necesaria reflexión cristiana.

El papel representado por la masonería en la configuración de algunas de las sectas contemporáneas más importantes es considerable e indiscutible; la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) fue fundada por el masón Joseph Smith en 1830; los adventistas del Séptimo Día fue fundada por Ellen White, que participó de la masonería de su época, en la década de los 40 del siglo XIX; los Testigos de Jehová (Sociedad Watchtower) tuvieron como fundador a un masón llamado Charles Taze Russell, creándola a finales del siglo XIX. Ninguno de estos pretendidos profetas de Dios fueron excepciones, ya que se trató de manifestaciones repetidas de la forma en que la cosmovisión gnóstica y ocultista de la masonería dio a luz movimientos y grupos que pretenden conocer los secretos escondidos y tener la verdad.