Gnosticismo

Gnosticismo

El gnosticismo es un movimiento filosófico religioso racionalista, con tendencias exclusivistas de origen griego que se remonta a los orígenes del cristianismo. La palabra gnosis, significa “conocimiento” en griego. Todos los grupos gnósticos pretendían que poseían una gnosis o “conocimiento secreto”, un conocimiento especial sobre los secretos del universo. Ellos creían que unos pocos selectos tenían el derecho para llegar a este “conocimiento secreto”, los cuales serian alumbrados o instruidos. Para ellos, este conocimiento no era producto de un esfuerzo intelectual, sino era el resultado de la revelación divina y este conocimiento o gnosis era la redención.

Aunque utilizan elementos cristianos, para ellos Cristo no era Dios ni el Verbo de Dios; era un ente más que con el “conocimiento” que trajo de Dios, el hombre se podría salvar. Por tanto, el gnosticismo niega el sacrificio expiatorio de Cristo y la necesidad de Él, niega también la Encarnación, muerte y resurrección de Jesús. Estos conceptos paganos penetraron en la Iglesia a principios de la era cristiana. Por esta razón, el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses insistió en la divinidad de Cristo (Col 1:12-20; 2:3-5) al igual que el apóstol Juan (Jn 1:1-18).

El gnosticismo produjo sectas en el seno de la Iglesia como los docetistas, monarquistas (antitrinitarios), y se levantaron hombres dentro de la Iglesia con estas herejías como Basilides, Cerinto, Valentin y Marción. Pero también se levantaron verdaderos apologistas que, con una exposición bíblica clara, desenmascararon estas herejías como Justino Mártir, Ireneo, Tertuliano, Hipólito y otros. El enfrentamiento de Pablo con los gnósticos, algo poco estudiado, constituye uno de los capítulos más brillantes de su trayectoria teológica. Fue un formidable adversario del gnosticismo y quizás su papel fue decisivo para impedir que el cristianismo sufriera mayores estragos.

La Edad Media y el influjo posterior del gnosticismo en la masonería y el rebrote del ocultismo en los siglos XIX y XX, son capítulos que llegan hasta nuestros días y nos sitúan frente a la realidad de la Nueva Era.