Mormones

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Orígenes

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) fue fundada por Joseph Smith en 1830. Nació en Sharon (Estado de Vermont), en 1805, de padres protestantes, bastante inclinados a creencias supersticiosas, de las que él heredaría su gusto por lo sobrenatural extraordinario, por lo fantasioso.

Siendo todavía muy joven, en supuestas apariciones, se le descalifican todas las religiones que él, a partir de entonces, considerará “abominación a los ojos de Dios”. Por el mismo procedimiento extraordinario, el ángel Moroni le indica, en 1823, que busque un libro escrito en planchas de oro, que contiene la plenitud del Evangelio escrito, y que espere cuatro años antes de difundirlo. Encuentra el libro en la colina que le indica el ángel, lo traduce -pues estaba escrito en caracteres antiguos- y lo devuelve a su sitio.

Los mormones se basan en las supuestas revelaciones de Joseph Smith y en las enseñanzas de sus “profetas” posteriores, con un contenido doctrinal que difícilmente podría responder menos al Evangelio de Jesucristo. El “Libro de Mormón” fue presentado por Smith como una revelación de Dios de igual importancia –en la práctica más- que la Biblia. En la actualidad cuentan con más de catorce millones de miembros en todo el mundo y un importante peso social, político y económico.

Creencias

¿En qué creen los mormones? En primer lugar en la Biblia, que es verdadera palabra de Dios, pero “bien traducida”, no como la habría adulterado la “grande y abominable Iglesia”, que “preside el Anticristo” (el Papa de Roma), según afirman. Como el fundador recibió el mandato divino de corregirla, puso manos a la obra con firmeza y, sólo en el Nuevo Testamento, introdujo 128 versículos y cambió 1.475.

Por otra parte, la revelación sigue abierta, según afirman en contra de lo que dice la Biblia (Heb 1,1-2): Smith en persona recibió cientos de revelaciones y los sucesivos presidentes de la Iglesia siguen teniéndolas, pero no adquieren rango de dogma obligatorio hasta que no son aprobadas por el Consejo de los Doce Apóstoles, los más altos dignatarios en la organización mormona.

Su concepto de Dios es marcadamente antropológico, procedente de la materia, y no se le considera creador del mundo, sino sólo su organizador. Su pensamiento sobre la Encarnación es también tristemente grotesco: Cristo habría nacido de la unión de Adán y María; habría practicado la poligamia, etc.

Se alcanza la salvación, lograda por la expiación de Jesucristo, “mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio” (tercer artículo de la fe de los mormones). Aunque se nos juzgará por nuestros propios pecados, afirman que habrá tantos atenuantes que será muy difícil la perdición. No existe Infierno: sólo los apóstatas de los Santos de los Últimos Días y los que les hayan perseguido tendrán que pagar de una manera muy especial en el más allá. Los demás, aunque no hubieran cumplido sus deberes, tendrán después otra oportunidad.

Libro de Mormón

El libro de Mormón es uno de los cuatro libros sagrados de este grupo paracristiano. Según José Smith, había sido escrito por los antiguos profetas del continente americano, antes y después de Cristo, a partir de la dispersión que siguió a la Torre de Babel. Mormón, descendiente de los israelitas y concretamente de la tribu de Manasés, pertenecía a un pueblo emigrado a Chile, los nefitas: fue el penúltimo representante de esa raza, ya que los lamanitas -los pieles rojas- la habrían exterminado hacia el año 400 después de Cristo. Antes del exterminio, Mormón habría recogido todas las profecías de sus antepasados y su hijo Moroni completaría el libro, enterrándolo para que lo encontrara Smith al cabo de catorce siglos.

El libro, por supuesto, no resiste la crítica histórica: contiene desde citas de Shakespeare hasta referencias al caballo, desconocido en América antes del Descubrimiento. Y no se olvide que Moroní vivió unos once siglos antes.

Los otros tres libros sagrados de los Mormones son La perla de gran precio (contiene una autobiografía de Smith; los Trece artículos de la fe; el libro de Moisés y el de Abraham, que Smith descubrió entre momias y papiros que compró a un francés); Las Doctrinas y Convenios (con revelaciones hechas a Smith en persona); y la Biblia, según el canon protestante.

Poligamia

La implantación de la poligamia (no llegó a imponerla, aunque sí a practicarla y a incitar a sus seguidores) deteriora la autoridad de Smith entre algunos mormones y arrecia sus dificultades con las autoridades civiles. Viéndose en dificultades intenta huir hacia las Montañas Rocosas, pero ante la sospecha de sus amigos de que pretende abandonarles, reacciona con dignidad y se entrega a la justicia: “Sí mi vida no es valiosa para vosotros, tampoco lo es para mí” Juzgado y encarcelado, el establecimiento penitenciario fue asaltado el 27.VI.1843 por un grupo de sus enemigos: muere su hermano Hyrum, y él, intenta ponerse a salvo saltando por una ventana, pero tiene que defenderse con el revolver que se le consentía llevar por su condición de militar y muere pronunciando las palabras “Señor mío y Dios mío”. Se desconoce el lugar donde descansa José Smith, muerto de bala a los 39 años de edad.

Crecimiento y desarrollo

Al primer sucesor de Smith, Briham Young, le correspondió dirigir el gran éxodo mormón hacia la tierra prometida, más al oeste, hasta las orillas del Lago Salado, un territorio desértico, maravillosamente colonizado, hoy ocupado por el Estado de Utah. Allí se levantó Salt Lake City, su nueva Jerusalén; allí el Lago Salado alcanzó la estimación de un auténtico Mar Muerto; allí el río que lo alimenta se convirtió en el Jordán. Allí se implantó definitivamente la teocracia mormona, en una extensión equivalente a la de Inglaterra.

Aunque en 1850 el país de los mormones fue admitido en el Congreso de los Estados Unidos en calidad de “territorio”, siguieron los problemas con las autoridades federales, sobre todo agudizados por la cuestión de la poligamia. Por fin, en 1882, el entonces Presidente de la secta, esta vez sin revelación alguna pero tras haber orado mucho, manifestó su propósito de que se renunciara a la poligamia. En 1884, el gobierno de los Estados Unidos reconocía al Estado de Utah y sus leyes particulares.

Existen escisiones importantes de los mormones, como puede ser la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFJSUD), secta polígama que ha sido denunciada por abusos sexuales y trabajos forzados infantiles.

Conclusión

Los mormones suelen afirmar que están seguros de encontrarse en la verdadera Iglesia de Jesucristo, debido a que el Espíritu Santo se lo ha hecho saber y ellos así lo han sentido en su corazón. El criterio para descubrir la Iglesia de Jesucristo auténtica no está en el corazón del ser humano, sino en la historia y en la Palabra de Dios. “Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jer 17:9).

Aunque hablan de Jesús, los mormones no son cristianos porque rechazan verdades fundamentales de la fe cristina y sus creencias tienen numerosos errores doctrinales en relación con la verdadera Revelación y Palabra de Dios.

Esto es lo que podríamos compartir con los mormones: “Me maravilla que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio; lo que pasa es que algunos os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo. Pues bien, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto del que os hemos predicado, ¡sea anatema!” (Gal 1:6-8).