Adventistas

Iglesia Adventista del Séptimo Día

En el siglo XIX, en Norteamérica, surgieron muchas sectas. De los Bautistas salieron los Adventistas y tras ellos los Testigos de Jehová y los Mormones. El Adventismo fue iniciado por William Miller, un granjero de Pennsylvania quien nació en 1782 y murió en 1849.

Orígenes

El Señor Miller era considerado entre sus amigos como un Bautista consagrado, desinteresado y humilde. Empeñó a estudiar la Biblia cuando tenía 34 años, sin método teológico, solo orientado por un libro de concordancias. Le llamaron la atención los libros de Daniel y del Apocalipsis, y motivado por los vaticinios que en ellos se hacen acerca de la venida del Mesías, se empeñó en calcular la fecha del retorno glorioso de Cristo.

El Señor Miller anunció, en 1818, que el fin del mundo sería el 21 de marzo de 1843. Las iglesias bautistas abrieron sus puertas a la predicación de Miller ante tan fabuloso descubrimiento. Hubo grandes concentraciones en Boston y Nueva York, y muchas personas acogieron el llamado de Miller a la conversión y a la penitencia como preparación para el fin.

Al acercarse la fecha anunciada para el fin del mundo, muchos adventistas liquidaron sus negocios, regalaron sus propiedades y vistieron túnicas blancas para subir tras de Cristo al cielo. Ya que nada sucedió, un discípulo de Miller, Samuel S. Snow, propuso a su maestro que revisara los cálculos para ver si había habido algún error. Así lo hizo y fijó como nueva fecha el 21 de marzo de 1844 y después el 22 de octubre de 1844… Desilusionados, los bautistas lo expulsaron de esta denominación.

Ellen White

El esfuerzo adventista de Miller habría sucumbido tras sus fracasadas predicciones de no haber surgido una segunda fundadora del movimiento, Ellen White, una metodista expulsada de su iglesia a causa de sus ideas sobre el fin del mundo. A los 13 años escuchó predicar a Miller y se hizo adventista. En 1844, una “visión divina” le ordenó escribir sus revelaciones, convirtiéndose de esta manera en la “profetisa” cuyos escritos eran considerados tan inspirados por Dios como la Biblia para sus adeptos. Los escritos que presentó como inspirados fueron, en buena medida, plagios, y esta realidad era conocida y ocultada por algunos de los dirigentes adventistas.

Los adventistas deben observar el sábado como día festivo, en lugar del domingo. La imposición de esta práctica se debe mucho a una supuesta visión de su profetisa. Los adventistas creen que el arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. Ellos -al contrario de los Testigos de Jehová- creen que Jesús es Dios, que forma parte de la Trinidad. Habrán de seguir un régimen de vida vegetariano naturista no sólo en la alimentación, sino también en la aplicación de remedios medicinales. Observarán rígidas prohibiciones sobre el alcohol. café, té, tabaco, etc.

Los adventistas son asiduos lectores de las Sagradas Escrituras, lo cual es muy bueno, pero ignoran totalmente los pasajes bíblicos que no concuerdan con sus ideas. Es por eso sostienen graves errores doctrinales como no creer en la inmortalidad del alma ni en la existencia del infierno, por ejemplo. Muchos de sus errores los transmitieron a los Testigos de Jehová, ya que su fundador, Russell, afirmaba que William Miller era su precursor.

Su concepto de Iglesia excluye a las demás confesiones cristianas. En particular, respecto a la Iglesia Católica se muestran agresivos y colman de improperios al Papa y a la Jerarquía. No existe posibilidad de diálogo con aquellos que no quieren dialogar ni respetar, debido a su fundamentalismo sectario de siempre. Un ejemplo de esto se puede comprobar en el número de julio-agosto 2014 de la revista oficial de los adventistas de España, en las páginas 8 y 9 (haz clic en la imagen).


Tiene especial relevancia los intentos de infiltración en entidades supraeclesiales apareciendo como una iglesia evangélica más; aunque esta táctica, salvo el caso de la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), ha tenido escasos resultados. Esta especial astucia en ambientes tanto católicos como evangélicos, ha causado que algunos hayan caído en el error de considerarla una iglesia protestante más.

Los Davidianos, protagonistas de la tragedia de Waco en 1993, han sido una de las escisiones importantes del adventismo del Séptimo Día. Otra escisión importante la protagonizó Wayne Bent (Michael Travesser), autoproclamado Mesías y fundador de la iglesia el Señor Nuestra Justicia (Strong City, Nuevo México). Ha profetizado varias fechas del fin del mundo, como el 31 de octubre de 2007, y fue condenado a prisión en el año 2008 por abusos sexuales a menores.

Conclusión

El adventismo sostiene muchas verdades y virtudes cristianas, y la información aquí expuesta en ningún modo pretende juzgar a los adventistas, sino únicamente advertir acerca de sus errores doctrinales a la luz de la Revelación cristiana. Cuando el verdadero fundamento no es Jesucristo sino otro tipo de supuestas revelaciones proféticas, el resultado es un evangelio diferente y otra iglesia más (Gal 1:6-10; Heb 1:1-2).