Los testigos de Jesús, ¿son parte de la Iglesia?

Los testigos de Jesús, ¿son parte de la Iglesia?

El signo más claro de nuestra autenticidad es la eclesialidad vivida y practicada, además de nuestra capacidad para integrarnos armónicamente en la vida del Pueblo fiel de Dios para el bien de todos. Buscamos dirigir cada día mejor nuestra mirada al corazón del Evangelio, para ser auténtica y misteriosamente fecundos en la comunión.

Deseamos vivir y practicar una espiritualidad de comunión en la Iglesia, reconociendo la gran riqueza que hay en el Cuerpo de Cristo, para dar un fruto abundante y duradero (Juan 15:5.16) por el bien de la comunidad. Invertimos esfuerzos en lograr expresiones de “comunión misionera” (Christifideles laici 32), ya que la comunión con Jesús, de la cual deriva la comunión de los cristianos entre sí, es condición absolutamente indispensable para dar fruto:

“Separados de mí no podéis hacer nada.” (Juan 15:5)

Esta comunión misionera representa a la vez la fuente y el fruto de la misión: la comunión es misionera y la misión es para la comunión. Siempre es el único e idéntico Espíritu el que convoca y une la Iglesia y el que la envía a predicar el Evangelio “hasta los confines de la tierra” (Hechos 1:8).

Los testigos de Jesús, con toda la Iglesia, deseamos trabajar y soñar “con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual” (Evangelii gaudium 27).

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