La Salvación (kerygma2017)

La Salvación: La solución de Dios

Dios te ama como eres, pero no te deja como eres. Nos da la solución y hace algo increíble por nosotros, precisamente porque nos ama.

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Dios lo hizo posible cuando ya no era posible (Efesios 1:7; 2:1-6) y su gran amor quedó demostrado en la muerte de Cristo por nosotros, los pecadores (Romanos 5:8). “Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Con sus heridas fuisteis curados” (1 Pedro 2:24).

No se trata de un tercero inocente castigado en nuestro lugar, sino que es lo que alguien llamó la “autosustitución de Dios” (historia de san Maximiliano Kolbe). La muerte de Jesús fue tan asombrosa porque murió por todas y cada una de las personas del mundo; murió en nuestro lugar y sufrió la crucifixión por amor a ti y a mí.

Si te cuesta entender la muerte de Jesús o dudas en algún momento del amor de Dios, tan solo mira la cruz. “Nadie tienen amor más grande –dijo Jesús– que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15:13).

San Pablo afirmó que por la muerte de Cristo fuimos justificados (Romanos 5:1-11). Se trata de un término jurídico que implica quedar absuelto tras ser juzgado (historia de los 2 amigos, un juez y un delincuente). Nuestra respuesta es creer y aceptar el regalo que Dios nos ofrece, como el delincuente de la historia que aceptó el cheque.

Lo primordial del Evangelio es la cruz; es decir, lo que Jesús ha hecho por nosotros porque nos ama (1 Corintios 1:18). Existen 4 maneras de reaccionar o de situarnos ante la cruz:

  1. Los que CASI se deciden pero se quedan en la mitad
  2. Los que de alguna manera JUEGAN con la cruz
  3. Los que se encuentran con la cruz SIN QUERER y se manchan con la sangre
  4. Los que LEVANTAN la mirada y se encuentran con la cruz

La salvación no consiste simplemente en irse al cielo algún día porque no es solo para el futuro, sino algo para aquí y ahora (2 Corintios 6:2). Se trata de todo un NUEVO MODO DE VIDA, una vida mucho más plena y con propósito.

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

El Reino de Dios no es solo el Reino de los Cielos futuro, sino que comienza aquí. Venga tu Reino, y para eso, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, para hacer de esta tierra un cielo.

Dios no ha cambiado de opinión en relación con su plan inicial de que vivamos en un paraíso, y lo hace posible ofreciéndonos un nuevo modo de vivir en Cristo. “Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo” (2 Corintios 5:17).

Debemos escoger si queremos vivir lo nuevo o lo viejo, en el paraíso o fuera de él, en el Reino de Dios o en el reino de las tinieblas.

Lee atentamente lo que Dios te está ofreciendo (Apocalipsis 21:1-7) para que puedas descubrir que Cristo no ha cambiado de opinión… ¿Cuál será tu respuesta?

(Reunión: 9 de febrero de 2017)


 Otros textos bíblicos:

  • Isaías 53:4-6
  • Colosenses 2:13-14
  • Hebreos 12:2
  • Gálatas 6:14
  • Mateo 24:30
  • Hechos 4:12
  • 1 Timoteo 2:5-6

Preguntas para el diálogo:

  • ¿Has aceptado y acogido la salvación que Dios te ofrece en Cristo?
  • ¿Cuál es tu reacción o tu manera de situarte ante la cruz?
  • ¿Has experimentado la nueva vida en Cristo al haber optado por el Reino de la luz? Piensa en alguna parte de tu vida que necesita cambiar o mejorar