La lucha contra los espíritus malignos (FVC2018)

I. INTRODUCCION

Si el hombre fuera solamente un ser psicológico, social y cultural, el mundo y la carne serían las únicas fuentes de problemas para los cristianos. Pero el hombre es también una criatura espiritual.

Desde esta realidad de seres espirituales es desde la que hemos de abordar la tercera causa de los problemas con que hemos de enfrentarnos como cristianos: Satanás y los espíritus malignos.

El DEMONIO es un ser personal, creado por Dios, que se reveló contra su Creador y trata de arrastrar al hombre hacia su propia condenación. Satanás, cuyo campo de batalla principal está en la mente del hombre, su arma principal es la tentación y su objetivo final apoderarse de nuestra voluntad.

II. EL DEMONIO: ¿MITO O REALIDAD?

Hemos de reconocer que en la actualidad se tiende a desechar la idea de que existan los espíritus malignos. El hombre moderno ha sido formado por esta mentalidad escéptica con respecto a lo espiritual.

Sin embargo, la Biblia, la Tradición y la experiencia personal testifican la presencia de esta fuerza del mal que se opone al plan de Dios. El diablo aparece como el enemigo personal del Reino de Dios que Cristo quiere instaurar, por el que se nos libera del pecado y de la muerte (Lc 11,20).

III. GUERRA ESPIRITUAL

Cristo tiene conciencia de librar una batalla personal con el demonio, y sabemos que Satanás y los demonios tiemblan de miedo ante Dios y ante su Hijo (St 2,19). Por eso, el mensaje central de esta charla es que todo hombre que vive unido a Dios no tiene que temer al poder diabólico (1 Jn 4,4).

Para comprender la influencia de Satanás en los problemas humanos, tenemos que examinar el alcance de este combate que se está librando detrás de los acontecimientos (2 Cor 11,14). Su propósito es destruir el Reino de Dios y lo va a intentar creando confusión a cualquier precio.

Con frecuencia Satanás trabaja usando a individuos y movimientos bien intencionados para conseguir sus propósitos destructivos. Simplemente estemos alerta ante esta realidad. Él desea borrar del hombre o distorsionar la imagen de su Creador. Puede sujetar al hombre a opresiones en lo físico, en lo espiritual y mental. Satanás no puede cambiar la naturaleza humana que fue creada a imagen de Dios, pero sí puede engañar y desviar a los hombres para que en ellos ya no se refleje la armonía y la bondad de Dios.

IV. ÁREAS DONDE ACTÚA SATANÁS

Para poder combatir la estrategia de Satanás con éxito, debemos conocer las áreas de nuestra vida donde el enemigo puede actuar. ¿Cómo podremos detectar la presencia de Satanás? (1 Jn 4,2-3 y 5).

Veamos alguna de las áreas en las que podemos descubrir la actuación del maligno.

· La primera es todo lo concerniente con el mundo del OCULTISMO, ESOTERISMO y ESPIRITISMO. Aquel al que acude la gente que desea obtener conocimientos y poderes espirituales recurriendo a cualquier fuente que no sea Dios, por lo que acaban entrando en contacto directo con los espíritus del mal: el mundo de la adivinación, del espiritismo, la astrología, el “juego de la ouija” y otras modalidades afines (1 Cor 10,20-22).

Pero Satanás, también y ante todo, trabaja en forma escondida. Vamos a mencionar alguna de estas áreas donde actúa en una forma más sutil y difícil de detectar.

· Satanás causa problemas en la vida diaria con pensamientos y emociones. Las tentaciones que nos provocan ansiedad, frustración, duda, depresión, miedo o autocondenación muchas veces son enviadas por espíritus malignos. Él está detrás de los sentimientos de condenación, de culpa y de los malos pensamientos contra Dios, contra uno mismo o contra los demás.

· Satanás también actúa en todo aquello que esclaviza al hombre. Por eso las adicciones y vicios son otros de sus instrumentos de batalla (Gal 4,8-10).

· En muchos casos, Satanás complica los desórdenes psicológicos y emocionales, aun cuando él no sea la causa principal del problema. Tales miedos neuróticos e impulsos destructivos pueden tener complicadas causas psicológicas, con frecuencia, detrás está el maligno que oprime y desea causar la ruina de las personas.

Debemos estar alerta para descubrir cómo Satanás puede agravar problemas tales como la depresión, el auto-rechazo y la angustia. Las causas naturales y las sobrenaturales pueden llegar a estar muy entrelazadas entre sí.

· Satanás puede oprimir también el cuerpo, las enfermedades físicas es otro campo donde puede actuar (Lc 11,14 y Lc 13,11-16).

· Satanás trabaja también para esclavizar a los cristianos creándoles problemas espirituales. El maligno puede llevarnos hacia la auto-negación, a hacernos ver el cristianismo como algo frío y legalista, a alimentar en nosotros la autocondenación disfrazándola de humildad, inspirarnos un espíritu crítico que nos lleve a juzgar severamente a los demás cristianos, etc.

Los cristianos no debemos tampoco caer en el error de sobre-espiritualizar las causas de todos los problemas atribuyendo cualquier dificultad a Satanás. Hay muchas otras fuerzas, incluidas desde luego las naturales, que actúan para causar problemas. Atribuir todas las cosas a Satanás puede ser otro engaño que favorece al maligno. Lo importante es que estemos atentos a aquellos signos de la presencia del demonio.

V. LA SOLUCIÓN: HACER USO DE LAS ARMAS QUE DIOS NOS DA

Para llegar a librarnos de un problema es necesario descubrir cuál es su raíz o su causa. Dios nos ama y de algún modo Él nos llevará a descubrir el remedio necesario para el problema (1 Cor 10,13).

Una vez que nos damos cuenta de que hay un espíritu maligno implicado en un problema, necesitamos saber qué arma usar en contra de él (Ef 6,10-20). Veamos estas armas que Dios nos ofrece para enfrentarnos con el maligno:

1. LA VERDAD. Jesús llamó a Satanás: “mentiroso y padre de la mentira”. El diablo tienta a los cristianos mintiéndoles acerca de Dios, acerca de ellos mismos, de los demás y del mundo externo. La verdad de Dios, el ser conscientes de su amor y protección, destruye las mentiras de Satanás.

2. LA RECTITUD (justicia). Vivimos con rectitud cuando nos sometemos a los mandamientos de Dios. Como Jesús, Satanás espera una invitación y, como Jesús, él tampoco puede forzar la puerta, sino que espera a que nosotros le abramos. La manera de mantener la puerta cerrada para Satanás es vivir en rectitud, en obediencia a la Palabra de Dios y a sus mandamientos.

3. LA PRONTITUD PARA LA EVANGELIZACION. Los pies del mensajero nunca deben detenerse.

4. LA FE. Nos protege recordándonos la autoridad y poder que Dios nos ha dado sobre Satanás. Por eso el cristiano confía en el poder, la sabiduría y la autoridad de Dios para vencer la fuerza del diablo. La simple confianza de que con el poder de Dios nosotros podremos resistir a todas las tentaciones de Satanás, es un arma poderosa para vencer.

5. EL CASCO DE LA SALVACION. Con él debemos proteger nuestra mente de los ataques del maligno que son dirigidos siempre a nuestra mente, en primer lugar.

6. LA PALABRA DE DIOS que nos llega a través de la Biblia, la enseñanza, la predicación. Debemos usar la Palabra de Dios para resistir y atacar al enemigo, porque es un arma poderosa (Hb 4,12-13).

7. LA IGLESIA que nos protege por medio del discernimiento y la oración de los demás. Las personas no pueden ver sus propios problemas con entera claridad. Los hermanos pueden ayudarnos con su consejo y ver las cosas con más realismo, y estar más abiertos a la voz del Señor. La comunidad cristiana es siempre necesaria para nuestro crecimiento.

VI. LA CERTEZA DE LA VICTORIA

Los cristianos debemos estar seguros de la certeza de la victoria. El poder de Dios es mucho más grande que el del ángel caído, y este mismo poder se nos ha otorgado a nosotros (Lc 10,17-20).

CITAS BÍBLICAS USADAS A LO LARGO DE LA CHARLA

Jn 8,44; Mc 5,1-13; Lc 11,20; St 2,19; 1 Jn 4,4; 1 P 5, 8; 2 Cor 11,14; 1 Jn 4,3; Lc 22,31; 1 Jn 4,2-3 y 5; 1 Cor 10,20-22; Lev 19,26 y 31; Gal 4,8-10; Lc 11,14; Lc 13,11-16; 1 Cor 10,13; Ef 6,10-20; Hb 4,12-13; Lc 10,17-20; 1 Jn 3,1-10; 1 P 5,8-10; St 4,7

(Reunión: 7 de junio de 2018)


Fuente: La Palabra de Dios (Ann Arbor, Michigan)