La historia de la Iglesia, ¿se puede manipular?

La Iglesia, auténtica familia de Dios, se constituye y se realiza gradualmente a lo largo de las etapas de la historia humana, según las disposiciones del Padre: en efecto, la Iglesia ha sido prefigurada ya desde el origen del mundo y preparada maravillosamente en la historia del pueblo de Israel y en la Antigua Alianza; se constituyó en los últimos tiempos, se manifestó por la efusión del Espíritu Santo y llegará gloriosamente a su plenitud al final de los siglos.

La manipulación de la historia no es algo nuevo de nuestros días, ya que se trata de una práctica tan vieja como deleznable. Un historiador no puede permitir que la ideología le ofusque, como sucedía con la historia patriótica, romántica o marxista. Es algo que sucede en diversos ámbitos y con numerosos estudios donde no se abordan los temas con rigor y objetividad. No se puede escribir sobre un suceso, un período o un personaje histórico desde la simpatía o la antipatía. Un mal historiador, por más renombre que tenga, es quien antepone la ideología al análisis y la búsqueda de fuentes.

Hoy existen demasiadas historias de la Iglesia manipuladas, falsas y totalmente adulteradas, que demuestran una subjetividad propia de quien busca acomodar la historia a sus propios intereses y no en base a la verdad objetiva. Sin embargo, tal y como asegura un proverbio popular de Estonia, la historia no miente.

A continuación se recogen diversas fuentes históricas reconocidas y de gran prestigio, desarrolladas por auténticos expertos y catedráticos en la materia, que nos invitan a profundizar sin miedos ni prejuicios en la maravillosa acción de Dios en la historia de los últimos dos milenios:

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