El Mundo y la Comunidad Cristiana (FVC2018)

I. INTRODUCCIÓN

Esta charla da inicio a un segundo bloque dentro del curso de Fundamentos para la Vida Cristiana que intenta ayudarnos a conocer e identificar los obstáculos que encontramos cuando tratamos de vivir de acuerdo al ideal cristiano para, luego, ver cómo podemos enfrentarnos a ellos eficazmente hasta vencerlos.

II. LOS ENEMIGOS DEL CRISTIANO

La enseñanza tradicional de la Iglesia identifica tres “enemigos” de todo cristiano:

  • El MUNDO como el pecado-estructura. La sociedad misma organizada en contra del Plan de Dios (el enemigo alrededor de nosotros).
  • El DEMONIO como un ser personal, creado por Dios, que se reveló contra su Creador y trata de arrastrar al hombre hacia su propia condenación (el enemigo sobre nosotros).
  • La CARNE como el enemigo que llevamos en nuestro interior, que no es más que nuestra naturaleza humana “caída”, débil y corrompida a causa del pecado (el enemigo dentro de nosotros).
  • Existe un cuarto enemigo, el de las RELACIONES ROTAS, que es especialmente dañino en el seno de las familias y comunidades cristianas ya que, si éstas se dañan, nuestra familia o nuestra comunidad sufre, se debilita o se destruye.

III. ¿QUÉ ES EL MUNDO?

a) No nos referimos a la creación o al universo salido de las manos de Dios ya que, como nos dice el libro del Génesis: “Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien” (Gen 1,31).

b) Tampoco al género humano. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).

El Mundo, como enemigo del cristiano, es aquel sobre el que se nos pone en alerta en 1 Jn 2,15:

a) La sociedad misma y la cultura actual en cuanto separadas de Dios y organizadas en contra de su Reino.

b) Los intentos fallidos del hombre de reconstruir por sí mismo -y prescindiendo de Dios- el Paraíso Perdido.

Una definición de mundo es: el conjunto de IDEAS, VALORES y sistema de RELACIONES contrarios al Plan de Dios, que en mayor o menor grado inciden en la manera de pensar y de actuar de las personas.

IV. ¿CÓMO ACTÚA EL MUNDO?

A. Ideas

Dentro de ellas incluimos buena parte de las teorías filosóficas, las ideologías políticas, las corrientes psicológicas y artísticas que defienden unos valores que atentan contra el ideal cristiano:

  • El Marxismo y su lucha de clases, el capitalismo que genera grandes masas explotadas mientras la riqueza se acumula en las manos de unos pocos
  • El Humanismo Secular, que humaniza a Dios y deifica al hombre o, su extremo, el Humanismo Secular Ateo, que lleva al hombre a prescindir de Dios
  • Las corrientes mayoritarias de la Psicología Moderna, que proponen el egoísmo como solución a los problemas emocionales del hombre, y la auto-realización personal como valor absoluto
  • El Hedonismo, que propone el placer como valor supremo, el Materialismo, con su exaltación de lo material sobre cualquier otro valor
  • El Relativismo, que asegura que no existen patrones o normas universales de conducta a los que deba ceñirse el hombre
  • El Feminismo y el Machismo con todas sus consecuencias

Todas estas filosofías o ideologías no son más que maneras de pensar. Lo grave de ellas es que las personas actúan conforme a lo que piensan y nosotros, de un modo u otro, estamos expuestos ellas.

B. Valores (aquello que consideramos importante en la vida)

  • El Dinero, hasta el punto de que se valora a las personas por lo que tienen, no por lo que son
  • El Prestigio y el reconocimiento social, que hemos de adquirir a cualquier precio
  • Una “Moral social”, que nos lleva a justificar y asumir con normalidad casi cualquier tipo de conducta pasando por encima de valores absolutos como la vida, la fidelidad, el compromiso, etc.
  • Las nuevas corrientes culturales, en un proceso de uniformidad que está suponiendo el fin de otras tradiciones más sanas por el que están desapareciendo valores tales como el honor, el respeto a los ancianos, la honestidad, la fidelidad, la responsabilidad, el esfuerzo personal, etc.

C. Relaciones

Con frecuencia deformadas por la competencia, la desconfianza, los resentimientos, los celos, la envidia y la manipulación. Basadas en lo emocional, superficiales y pasajeras. Marcadas por el deseo de dominio y que destruyen a las personas, porque están de espaldas al plan de Dios.

V. ¿DÓNDE ESTÁ EL MUNDO?

No existe una frontera clara y definida entre el Mundo y el Reino de Dios, ambos co-existen en un mismo plano, por eso es que el llamado del Señor a sus discípulos es: estar en el Mundo sin ser del Mundo.

Estemos donde estemos, siempre estaremos expuestos a las influencias del Mundo. A veces el contraste entre el Mundo y el Reino de Dios es tan grande que no se necesita gran discernimiento para ver la diferencia. Sin embargo, en muchas circunstancias la oposición del Mundo actúa de una manera menos clara y evidente. Debemos desarrollar una consciencia crítica y pedirle a Dios el discernimiento necesario para poder detectar siempre las influencias del Mundo y librarnos de ellas.

Una prueba que ayuda a detectar las influencias del Mundo en cualquier circunstancia consiste en preguntarnos: ¿Es Jesucristo reconocido y honrado aquí? ¿Haría el Señor lo que se hace aquí? Si la respuesta es “no”, entonces estamos en presencia del Mundo.

VI. LA IGLESIA FRENTE AL MUNDO

Hemos de ser conscientes de que, a lo largo de nuestra vida TODOS hemos ido adoptando ideas, valores y formas de relacionarnos que vienen del Mundo y que nos estorban para el crecimiento de nuestra nueva Vida en Cristo.

Es innegable que el ambiente moldea a las personas. Un ambiente de Mundo moldea a la gente en formas mundanas de pensar y actuar. Un ambiente cristiano moldea a la gente a la imagen de Jesús. Sólo un ambiente realmente cristiano puede ayudarnos a cambiar las ideas, valores y relaciones por aquéllas que prevalecen en el Reino.

La Iglesia es la única solución contra las influencias del Mundo. La Comunidad Cristiana es la respuesta de Dios al Mundo. Él quiere construir una nueva sociedad, en cuyo seno se pueda sanar y re-formar la vida de los cristianos deformada por las influencias del Mundo.

VII. LA COMUNIDAD CRISTIANA: LUZ DEL MUNDO

La Iglesia y nuestra expresión concreta de Comunidad Cristiana no puede estar aislada del mundo, sino que debe estar en el mundo como testigo visible y tangible del Amor de Dios. Su fin no es refugiarnos para escapar de las influencias del Mundo sino, desde ella, combatir las ideas y valores de los ambientes mundanos en los que nos movemos.

Esto es parte del ser levadura, sal y luz, que el Señor nos pide. Ese es nuestro reto: Amar al mundo y llevarles a Jesús, pero oponiéndonos a sus normas y patrones de vida: Jn 17,16-23 y Mt 5,14-16.

(Reunión: 10 de mayo de 2018)


Fuente: La Palabra de Dios (Ann Arbor, Michigan)