El gran fracaso (kerygma2017)

El gran fracaso: El pecado

Si Dios es amor y me ama a mí personalmente, ¿por qué no lo experimento en cada momento y todos los días de mi vida? Por el pecado…

Repasemos en primer lugar el plan inicial de Dios:

  1. Dios pensó y quiso un paraíso para la humanidad
  2. Que el hombre fuese dueño y señor de sí mismo y de la creación
  3. Que viviera en armonía y comunicación con Dios y con toda la naturaleza

Frente a este plan inicial de Dios, veamos la realidad del día a día.

El hombre fracasa cuando no llega a ser lo que quiere ser, pero el gran fracaso del hombre es no llegar a ser lo que Dios quiere que sea y pensó para él desde la creación del mundo. Pues eso es el pecado: la frustración del plan de Dios.

Como un padre quiere todo lo mejor para sus hijos, Dios quiso ser Él mismo quien le dijera al hombre lo que es bueno y lo que es malo, lo que le conviene y lo que no le conviene. Dios no quería que el hombre tuviera que descubrir por sí mismo lo que es el mal. Esto es lo que significa la famosa historia de la manzana, de la serpiente y del árbol del bien y del mal.

Es diferente “el pecado” que “los pecados” (yo peco porque soy pecador, no soy pecador porque peco).

Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza; es decir, le había dado su propia vida, su Espíritu. Pero es el hombre el que se separa de Dios y decide vivir sin Él, volviendo a ser simplemente barro y simplemente carne, sujeto a sus propias leyes.

El pecado del hombre se proyecta también sobre los demás y por eso todo el orden dentro del mundo quedó cambiado. Dios había hecho el mundo y lo encontró bueno, dice la Escritura, y ahora no lo encontramos bueno por el pecado.

Finalmente, la Biblia nos dice que detrás de todo esto, disfrazado (entonces de serpiente y ahora de muchas formas), está el Demonio. Que Satanás es una realidad (1 Juan 5:19), no un invento de la tradición judeocristiana.

“Nuestra lucha no es contra fuerzas humanas sino contra los principados, contra las potestades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal.” (Efesios 6:12)

El demonio, que conocía el plan de Dios, se lo falsifica al hombre y le engaña haciéndole creer que Dios le había hecho libre para que hiciera lo que le diera la gana, sin escuchar a su Creador y ser él mismo su propio dios.

Uno de los medios más eficaces que usa el demonio es precisa­mente hacernos creer que no existe. No está de moda creer en el demonio, y al reducirlo al mundo de los mitos, ingenuamente nos abrimos a él (Nueva Era, ocultismo, espiritismo, etc.). No se trata, sin embargo, de obsesionarnos con la idea del demo­nio. La Biblia nos habla del demonio, pero para decirnos que Dios ya lo ha vencido en Jesucristo (Juan 12:31-32).

“Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor.” (Colosenses 1:13)

A veces la gente dice: “Yo no necesito a Dios ni a Jesús”. “Soy bastante feliz, mi vida está llena, trato de ser bueno con los demás y llevar una vida decente”. La Biblia dice que “todos pecaron y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Todos quedamos separados de Dios por el pecado.

La esencia del pecado consiste en rebelarse contra Dios, ignorándole y actuando como si no existiera, independiente de Él (yo me administro), con el resultado de quedar separados de Él y frustrarse su plan en mí.

Las consecuencias del pecado:

  • Arruina y contamina nuestra vida (Marcos 7:20-23)
  • El poder del pecado nos esclaviza (Juan 8:34)
  • La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23)
  • La separación de Dios (Isaías 59:1-2)

Si Dios nos ama tanto, ¿por qué seguimos naciendo con el pecado de Adán y Eva? Porque Dios no reescribe la historia, sino que nos envía la solución. Dios te ama como eres, pero no te deja como eres.

(Reunión: 26 de enero de 2017)


Otros textos bíblicos:

  • Génesis 1:28; 2:17; 3:1-24
  • Salmos 51:7; 106:6
  • Proverbios 14:9
  • Daniel 9:5
  • Juan 9:41
  • Hechos 3:19

Preguntas para el diálogo:

  • ¿Eres consciente de la realidad del pecado en tu vida y en el mundo?
  • ¿Qué opinas acerca de la existencia de Satanás?
  • Si Dios es bueno y nos ama, ¿cómo explicas el sufrimiento?