El cristianismo, ¿aburrido, falso e irrelevante?

El cristianismo, ¿aburrido, falso e irrelevante?

Hay personas que piensan que el cristianismo es algo aburrido, para gente mayor y además algo que no aporta nada. Tienen la impresión de ser algo monótono y poco atractivo.

También hay personas que consideran que el cristianismo es falso, un invento, algo que no se puede entender. Muchos que se consideran ateos, creen que la fe en Dios y el cristianismo ha sido un invento para evadirse de la realidad. Otros piensan que la fe es incompatible con la ciencia.

Otros consideran el cristianismo irrelevante para sus vidas. No pueden entender cómo algo que había ocurrido hace más de 2000 años y a muchos kilómetros de distancia, podría tener alguna importancia en su vida presente. “¿Cómo alguien que nació y vivió en un lugar tan insignificante puede ser relevante para mí?”, se preguntaba un jóven.

Nicky Gumbel, pionero del Curso Alpha, afirmó que echando la vista atrás, se daba cuenta que nunca había prestado atención y que era un gran ignorante del cristianismo; como mucha gente hoy, que no sabe gran cosa de Jesucristo o de lo que Él hizo.

Hay alguien en la historia de la humanidad que afirmó ser el único capaz de satisfacer el hambre de algo más que hay en el corazón humano. Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Las implicaciones de esta afirmación eran tan provocativas y llamativas en el siglo I como lo son en el siglo XXI. ¿Por qué?

En primer lugar, Jesús da dirección a un mundo que camina perdido y sin rumbo fijo; Él dijo: “Yo soy el camino”. En segundo lugar, Jesús aporta certeza a un mundo confundido; Él dijo: “Yo soy la verdad”. Se estaba refiriendo a algo más que a la verdad intelectual, se refería al conocimiento personal de alguien que encarna esa verdad. El concepto hebreo de “verdad” se refiere a la realidad experimentada. Para comprender este concepto de verdad, es preciso hacer una distinción entre el conocimiento intelectual y el personal, entre la mente y el corazón. En tercer lugar, Jesús trae luz a un mundo en tinieblas; Él dijo: “Yo soy la vida”.

Entonces, ¿qué es el cristianismo en realidad?

La auténtica respuesta nos la da el propio Jesús en el Evangelio de Juan: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (10:10). Esta es la respuesta verdadera: el cristianismo es vida, una vida nueva y una vida abundante. Por eso nos ha dicho Jesús: “Al que tenga sed, yo le daré gratis de la fuente del agua de la vida” (Apocalipsis 22:17). Para esto vino Jesucristo, para que tengamos una vida de verdad.

La Biblia le llama “don” a esta vida, como lo podemos leer en el capítulo de Jesús con la samaritana (Juan 4:10): “Si conocieras el don de Dios”; es decir, si supieras lo que Dios tiene para ti. Y esto nos lo dice también hoy a nosotros: si conociéramos el don de Dios, la vida que Dios tiene para cada uno de nosotros. San Pablo tradujo esta palabra, don, con el vocablo griego xapis que se traduce como “gracia” y que significa regalo, don, algo gratuito.

Lo esencial de este don de Dios es que está constituido por Alguien, por el Espíritu Santo. Con este don que recibimos tenemos la vida de Dios, el Espíritu de Jesús Resucitado; es decir, la vida que jamás muere. Las características de este don, de la vida de Dios en nosotros, son las siguientes: gratuito, sobrenatural y permanente.

Parece que no se trata precisamente de algo aburrido, falso o irrelevante.

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