Cómo conocer la voluntad de Dios (FVC2017)

I. INTRODUCCIÓN

Esta charla lleva por título “Cómo conocer la Voluntad de Dios”, aunque también podríamos haberla llamado “La Guía del Señor” o “Dirigidos por Dios”.

II. DIRIGIDOS POR DIOS ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?

Una de las cosas más importantes que creemos es que Dios es Padre, que nos ama y que quiere lo mejor para nosotros y que nosotros somos sus hijos llamados a ser lo que Él es y a actuar como Él actúa.

Si Dios no sólo es Padre, sino tu Padre, esto implica que Dios quiere relacionarse personalmente contigo y manifestarte su amor y el plan personal que tiene para ti.

Todo intento de conocer la voluntad de Dios nace del amor genuino de hijos y la confianza que tenemos en Él como Padre. Sólo cuando entendemos esto estamos capacitados para recibir su guía.

III. MANERAS EN QUE DIOS NOS GUÍA

A. Dirección General

Es aquella que Dios nos da a todos de manera genérica. Esta dirección se encuentra en las Sagradas Escrituras y en la enseñanza de la Iglesia. Se amplía a través de las Encíclicas de los Papas, las Cartas Pastorales de los Obispos, etc. Encontramos dirección y pautas generales de cómo espera Dios que seamos y actuemos todos los cristianos por el hecho de serlo.

B. Dirección Específica

Dios nos ve a cada uno de nosotros como seres únicos y tiene un Plan Específico para cada uno. La clase de dirección que Dios nos da de manera particular para las circunstancias de nuestra vida, es la que llamamos Dirección Específica.

IV. MANERAS DE RECIBIR DIRECCIÓN ESPECÍFICA

1. La guía del Espíritu Santo

Un conocimiento intuitivo que viene de una sintonía con el Espíritu de Dios y por el que podemos llegar a percibir a menudo como nos conduce hacia una respuesta concreta.

Todo cristiano lleno del Espíritu Santo experimenta con relativa frecuencia un “sentir, moción o inspiración” sobre lo que Dios quiere que haga en circunstancias concretas de su vida.

En ocasiones podemos “oír” al Señor hablarnos mediante una palabra que podemos “oír” en alguna parte de nuestro interior.

En este campo de las “inspiraciones del Espíritu” y del “oír al Señor”, existe el peligro de que, a veces, podemos recibir inspiraciones y mensajes que pueden proceder de nuestros propios deseos.

Dios nos habla cuando oramos, porque la oración es sobre todo diálogo. El Señor nos puede guiar por medio de una lectura bíblica que nos da de manera personal o a través de otros hermanos.

2. Por medio de otros

Podemos contar con los hermanos y hermanas a los que, como personas maduras en la fe, podemos recurrir en busca de consejo y orientación para que nos ayuden a discernir la voluntad de Dios. La experiencia nos muestra que este es un poderoso instrumento de discernimiento y protección.

3. Señales circunstanciales

Dios puede abrir o cerrar puertas, por eso: “Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará” (Salmo 37:5). El Señor nos puede estar hablando por medio de alguna circunstancia que esté sucediendo en nuestra vida; así también descubrimos la providencia de Dios que nunca se equivoca.

4. Enseñanzas

Son un medio extraordinario por medio del cual el Señor nos puede señalar lo que quiere que hagamos en nuestras vidas, dependiendo del momento, de las circunstancias y del estado de vida en el que nos encontremos.

5. Sabiduría y sentido común

Dios no sólo quiere decirnos qué hacer, sino también cómo hacerlo: Para lograrlo, nos da su sabiduría y difícilmente el hombre podrá hacer lo correcto a los ojos de Dios si su actuación se basa estrictamente en su propia sabiduría humana (Santiago 1:5-8).

V. MANERAS DE ABRIRNOS A LA GUÍA DEL SEÑOR

1. Ofrecer nuestra vida al Señor: Puede ser que la falta de entrega al Señor sea la causa de las dificultades que tenemos para escuchar lo que Dios quiere decirnos.

2. Orar pidiendo su guía: No debemos orar pidiendo guía sólo cuando necesitemos saber una respuesta específica; debemos pedirle con regularidad que nos conduzca.

3. Estudiar y meditar su Palabra: Y una cosa es leer la Palabra de Dios, otra meditarla, y una muy distinta interiorizarla y hacerla vida (Romanos 12:2). El Señor no puede enseñarnos si nos negamos a aprender. En este punto solemos encontrarnos con dos obstáculos: una mente descuidada, fruto de muestra de nuestra irresponsabilidad o nuestra pereza mental y, una mente independiente, que nos lleva a razonar todas las cosas sin tomar en cuenta al Señor.

4. Tener fe en que Dios nos conducirá: Cuanto más pongamos nuestra fe en el Señor y tengamos la confianza de que Él nos conducirá, tanto más podremos ver claramente el camino a seguir.

5. Vivir en la luz con los hermanos: Si compartimos nuestras dudas y problemas estaremos abriendo una ventana a la guía del Señor. Hay mucha sabiduría de Dios en la orientación que recibimos de los hermanos pero, para ello, hemos de “caminar en la luz” (Juan 3:20-21).

6. Paciencia y la perseverancia: La experiencia nos dice que Dios no revela todo su Plan Personal de un sólo golpe, sino que lo hace paso a paso. Nosotros debemos tener paciencia, perseverando y esperando que Dios nos revelará su voluntad en el momento que Él lo estime conveniente.

7. Actitud de obediencia: Como hijos que somos, debemos tener siempre una actitud de obediencia ante las indicaciones de nuestro Padre.

8. Tener la mirada puesta en Dios: Lo importante es que vayamos desarrollando nuestra relación de hijos con Dios que quiere lo mejor para nosotros. En la medida que vayamos conociéndolo, más aprenderemos a amarlo y servirlo, y más seguros estaremos de lo que Él quiere de nosotros.

COMENTARIOS Y RECOMENDACIONES FINALES

Al interpretar la guía del Espíritu podemos equivocarnos. Preguntémonos: ¿están en línea el sentir y la Palabra de Dios? ¿está al servicio del amor? ¿edifica, anima y consuela? ¿sentimos la paz de Dios?

Todo esto requiere de práctica. Cuanto más nos dispongamos, más nos afianzaremos en el convencimiento de que el Señor quiere darnos su guía personal, para que nuestras vidas sean algo hermoso.

(Reunión: 15 de junio de 2017)


Fuente: La Palabra de Dios (Ann Arbor, Michigan)